Entrevista con los directores de Noches del Botánico, Julio Martí y Ramón Martín

Noches del Botánico: «Con lo que nos costó traer a Van Morrison, a la semana de tocar aquí nos dijo que estaba dispuesto a volver»

Entrevistas

No ha terminado uno de olvidarse del verano pasado y ya están de vuelta las Noches del Botánico en la Universidad Complutense de Madrid con otros dos meses de conciertos para aliviar el calor extremo de la ciudad en verano. Naturaleza contra asfalto, música contra el ruido, noches fuera de la madriguera contra días de persiana bajada. Y, como es ya tradición, charlamos un rato con los directores del festival, Julio Martí y Ramón Martín, porque siempre es un rato majo y nos cuentan cosas interesantes de lo propio y lo ajeno.

Hola. Ya casi estamos otra vez. ¿Qué tal?

JULIO: Te da la impresión de que te fuiste ayer y estás de vuelta hoy (risas). El tiempo que no estás aquí, trabajas para lo que vamos a hacer aquí, con el objetivo de que nadie haya puesto una hoja de reclamaciones cuando todo termine.

RAMÓN: Hemos construido un ecosistema cultural y experiencial que está conectando la música, la naturaleza y la ciudad. Ya tenemos mucha experiencia en esto, así que tampoco hay grandes novedades, porque el recinto es el que es, no vamos a aumentar aforos, ni nada. Contamos con los medios técnicos suficientes para cualquier artista.

¿Cómo va la venta?

JULIO: Todos los años vamos siempre un poquito mejor que el anterior. Estamos ya en un 80% y haremos entre un 92% y un 94% de ocupación. Es extraordinario.

No está todo agotado, entonces. Hay quien vería eso como un fracaso en estos tiempos locos.

JULIO: Niña Pastori ha salido muy tarde, que hace que vaya retrasada. También un poquito Tomora, que es un proyecto nuevo del líder de Chemical Brothers con Aurora. Igual pasa con Lasso y Ela Taubert, que me sorprende un poco porque Lasso tiene 2 millones de seguidores en Instagram y Taubert 800.000, así que no sé qué está haciendo que la gente se retrase.

«Siempre quedan entradas de lo mejor»

¿Igual el público piensa que todo está agotado? Ahora que vivimos en la cultura del ‘sold out’, eso puede desanimar a mucha gente.

JULIO: Siempre quedan entradas de lo mejor. Quedan para Jeff Goldbum y Take me to the river, igual que Snarky Puppy y Nate Smith. Tenemos entradas para los shows que tienen brasileños, tanto Silvana Estrada con Mari Froes como Nu Genea son Gilsons, el de Babasónicos con El Zar. Hay shows fantásticos con entradas a la venta, como el de John Legend, así que animo a la gente a venir al Botánico, aunque hemos vendido ya más de 170.000 tickets.

Julio Martí y Ramón Martín. Las fotos son de Vega Halen.

¿Y los españoles agotan? Porque son más fáciles de ver.

JULIO: Cuando los anuncias, la gente dice «yo los quiero ver en el Botánico». Hay una gran diferencia entre verlos en el Palacio de los Deportes y aquí, donde tienen un atractivo especial. A pesar de eso, hay algunos para los que todavía también quedan entradas.

¿Por qué vuelve Van Morrison si ya estuvo el año pasado? Eso no es común.

JULIO: Y estuvo fantástico. La verdad es que estuvimos años detrás de él para que viniera y se apuntó el año pasado muy a última hora, así que quedamos sorprendidos y maravillados. Con lo que nos costó traerle, a la semana de tocar aquí nos llamó su agente para contarnos: «Dice Van Morrison que si queréis contar con él el año que viene, está dispuesto». Es tremendo saber que Van Morrison viene, disfruta y quiere volver, porque ya sabes, no es fácil, es un tío complicado y complejo. Pero aquí se lo goza y nosotros con él.

RAMÓN: Qué mas queremos que eso. Van Morrison tiene fama de exigente, pero es que el formato que preparamos es para que disfruten el público y el artista. Este es uno de los pocos recintos donde existe una sinergia y una magia especial, ya que el frontal del escenario está a 50 metros de la grada. Esto hace que el artista vea casi los gestos de la persona que está más arriba de la grada, y viceversa. Eso hace que sean conciertos únicos, en un entorno en el que estamos viendo la luna en medio de la naturaleza. Y nos dice Van Morrison: «Que si queréis vuelvo el año que viene». Por dios, es un artista al que nos ha costado años acercarnos y que nos contestara los emails, y de pronto dice que viene otra vez. Pues, joder, maravilloso.

Van lo ha pillado.

RAMÓN: (Risas). Bueno, te das cuenta de que ya somos más conocidos. Quitando todo lo que es la parte de negocio, que también está ahí, tenemos dos aforos, el de 4.000 personas de pie y el de 2.500 en formato sentado. No podemos lanzar grandes ofertas como pueden hacer otros festivales que tienen más capacidad, pero ya por lo menos respetan que les podamos explicar lo que tenemos. Nosotros no podemos competir ni con un Movistar Arena ni con un Mad Cool, este es otro concepto, otro mundo, otra división. Pero yo creo que cada vez más, sobre todo los artistas más consagrados que tienen más opinión, nos valoran y dicen «vamos aquí, vamos allá».

«No podemos competir con Movistar Arena o Mad Cool»

¿Diríais que, de alguna manera, Noches del Botánico ha educado musicalmente al público madrileño? Igual hace unos años costaba más que se animara a determinadas propuestas. Y cuando digo madrileño digo de donde sea, pero por ubicarnos en la ciudad.

JULIO: El planeta está lleno de fantasmas, así que es capital llevar un criterio serio y comprometido. La gente valora el trabajo, nuestro eclecticismo bien entendido, siempre con artistas que tienen credibilidad, que es lo más importante. La gente sabe. Pero, no obstante, siempre he de decir que, para mí, los mejores conciertos son los que cuestan y tardan más en venderse, o sea que la tarea educativa sigue. Nosotros no vamos a cejar de impulsar e innovar, de buscar nuevos artistas y provocar a la gente para que venga a sorprenderse. Al mismo tiempo, te digo que la gente está más que predispuesta porque cuando ve el sello de Noches del Botánico, que se ha consolidado totalmente en la ciudad, tira para allá.

RAMÓN: Una vez me pasé por taquillas y había un grupo de personas preguntando si había entradas para un miércoles, y alguien dijo: «Oye, no, que tengo yoga». Y dicen: «Pues para el jueves». Y tú sabes que el miércoles a lo mejor tienes un grupo de rock y el jueves uno de flamenco, pero la gente valora mucho la experiencia porque sabe que está todo muy cuidado. Al mismo tiempo, creo que cada vez les gusta más descubrir.

Julio Martí y Ramón Martín. Las fotos son de Vega Halen.

Como carabanchelero, yo tuve muchos años que íbamos al Gruta 77 y pagábamos nuestra entrada sin conocer a la banda que tocaba porque sabíamos que se programa bien. ¿Eso es también el Botánico? El Gruta sigue programando con personalidad, pero yo tengo críos y todo eso que, bueno, ya sabes. No sé yo si muchas salas están perdiendo esa vocación y se conformar con alquilar el espacio.

RAMÓN: Oye, es verdad. Creo que esa parte de la cultura se había olvidado o ya no estaba tan de moda, pero la gente sigue aceptando. Nosotros tenemos artistas de larga trayectoria, pero también jóvenes, y el público se ve los programas dobles, incluso si son de diferentes estilos musicales.

Noches del Botánico tiene su «identidad y singularidad»

En una ciudad en la que hemos visto propuestas venir y pasar de largo, ¿está el Botánico más que consolidado?

JULIO: Tenemos nuestra identidad y singularidad, vamos haciendo la tarea que sabemos hacer, que es traer magníficos músicos a un entorno espectacular, donde tratamos al espectador como queremos que nos traten a nosotros. Queremos comer y beber con tranquilidad, unos servicios limpios, el mejor sonido posible.

RAMÓN: Los grandes festivales dependen de los cabezas de cartel. Aquí tenemos variedad, y también hay artistas que nos demandan porque quieren tocar aquí, lo cual nos llena de satisfacción. El festival ha trascendido lo puramente musical para convertirse en un fenómeno cultural y social, sobre todo en la ciudad de Madrid. Fíjate, que nosotros cada año tenemos menos presupuesto en campañas publicitarias porque es el boca a boca del público el que nos ha puesto aquí. Por eso, además, la gente cada año viene antes: abrimos a la 19:00 y a las 19:30 ya tenemos mil personas por aquí.

¿Hay margen de mejora? Porque, aunque suene a demasiado laudatorio, cualquiera que haya estado sabe de la excelencia.

JULIO: El tema es estar a la última de todo, porque siempre aparece un aparato nuevo, una nueva mesa de mezclas. Eso lo intentamos para tener la máxima calidad posible y que la gente se vaya con un recuerdo memorable. A todos nos gusta tener recuerdos magníficos de conciertos y eso es lo que queremos.

¿Igual esa mejora está en luchar contra los elementos? La de tormentas de junio que han caído sobre el Botánico.

JULIO: El problema no es la lluvia, porque los escenarios ya cuentan con medidas para eso. Suspender solo por lluvia es más por cuestión del público que del propio artista. Lo peor de todo son el viento y las tormentas eléctricas porque, claro, quieras que no está todo sobre una estructura de acero o aluminio, que es peligroso. Por la propia vegetación, el jardín botánico es muy propicio, tiene más riesgo que ir andando por la calle. Pero la tecnología hoy nos permite saber muy bien cuándo vamos a tener la tormenta. De hecho, recuerdo que The Lumineers, que actúan descalzos, tenían un pantallón en el camerino como los de la Fórmula 1 y nos dijeron: «No nos preocupa la lluvia, nos preocupan los rayos. Pero no mientras estén a 10 o 20 kilómetros». Eso es así, en general. La lluvia es más molestia para el público, por eso damos los chubasqueros para cubrir a los superfans que aguantan.

El Botánico ha conseguido que muchos madrileños y madrileñas se queden un poquito más en la ciudad en verano para ir de concierto a la Complutense. No es poca cosa esa.

JULIO: Eso lo tenemos absolutamente claro. Llevamos unos años que tenemos un porcentaje de público importante de fuera de Madrid, que es algo que agradecemos. Tenemos entre 50.000 y 60.000 visitantes internacionales, que supone un veintitantos por ciento del festival. No es por comparar pero, si lo comparas con un macrofestival de esos de tres días con 50.000 abonos, ¿cuántos son extranjeros? ¿15.000? ¿20.000? Lo nuestro no está nada mal.

Crónicas de Noches del Botánico 2025

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