Tranquilo y reflexivo, la actitud de Muerdo es un calco de su carrera: más de 15 años trabajando pasito a pasito, huyendo de cantos de sirena que prometía un triunfo rápido. El murciano nunca ha dejado de transitar por su particular sendero de paso lento. Esa perspectiva le está yendo bien y Pascual Cantero “Muerdo” no deja de sumar seguidores y aumentar aforos en cada tierra que pisa. Hablamos con él recién aterrizado en Ciudad de México, antes de su concierto en el Lunario del Auditorio Nacional que marcó el ecuador de su gira latinoamericana.
Estamos ahora mismo en Ciudad de México, acabas de venir de Argentina y Chile ¿qué tal ha ido el inicio de la gira?
La verdad que muy bien. Muy buena respuesta, mucho público, público muy entregado, sitios muy lindos. Venimos con muy buena sensación, tanto del público como de lo que hemos vivido en el escenario.
Esta es una gira muy especial porque revisito todos los discos en clave acústica, solamente acompañado de 2 músicos. Mucho espacio para la voz, mucho espacio para los textos, y también un viaje emocional, porque de repente el repertorio me obliga a revisitar también emocionalmente algunas canciones que, evidentemente, me evocan a otras épocas de mi vida. Y todo esto se está transformando en un viaje. En un viaje hacia adentro.
¿Qué músicos te acompañan?
Álvaro Rey, de Madrid, mi trompetista de mi banda de España, y luego el cono sur lo hemos hecho con Julián Amos, que es mi músico también de toda la vida, pero no ha podido venir a México, entonces tenemos un teclista de acá.
El repertorio lo ha elegido el público por votación, ¿ha habido alguna canción que te haya sorprendido? Bien porque haya entrado alguna que no esperabas o porque te falte alguna que tú creías más popular
Sobre todo me han sorprendido algunas que han entrado que no esperaba. Porque ‘Cada Paso’, por ejemplo, que es de mi segundo álbum, no es de las más conocidas en absoluto. O ‘Bailando en la Telaraña’, que es del último álbum, tampoco esperaba que entrase.
La verdad es que ha sido interesante y sobre todo eso, muy flashero el volver a canciones como ‘Cada Paso’, de mi segundo disco, o ‘Me Lo Prometo’, del primero. Volver a enfrentarme a esa emoción, a ese Pascual que escribió esas canciones en aquel momento, cotejarlo con lo que soy ahora y resignificar un poco esos temas.

Otra entrevista a Muerdo
Hay muchos artistas que, si preguntas a sus fans por su canción favorita, el 90% de los votos van para 2 temas, 3 a lo sumo. Me da la impresión de que a ti te pasa un poco al contrario, que a lo mejor tienes 30 canciones favoritas muy repartidas, ¿tienes esa sensación?
Tengo esa sensación. No sé si 30, pero por lo menos 15 sí. Y sí, lo he visto con esto de las votaciones. El disco Viento Sur con ‘Lejos de la ciudad’, ‘Claridad’ o ‘Canto pal que está despierto’ está muy presente. Pero luego hay otras muchas y también dependiendo de cada país. De repente hay una que garpa mucho en Colombia y de repente otra que garpa mucho en México. Hemos analizado las votaciones y pasa mucho eso de los países, es muy curioso.
Pero, al fin y al cabo, lo importante para mí es que la gente ha hecho el repertorio desde lo emocional, no desde lo musical. Y entonces sentir eso, que las canciones acompañan momentos de la gente, es muy heavy, tío.
Como dices, buena parte de ese repertorio es del disco Viento Sur, que ahora cumple 10 años, y que fue un poco el disco con el que diste el salto. ¿cómo recuerdas ahora toda esa época, la composición, la grabación y que, de repente, mucha gente conocía tus canciones?
Visto con la perspectiva de 10 años uno dimensiona lo importante que fue. Fue un disco que se hizo medio viral en aquel momento, que llegó a mucha gente como de la nada, sin ninguna campaña de promoción detrás. Fue algo muy natural. La gente que escuchó ese álbum tenía un perfil muy viajero, muy de hostel, de Latinoamérica, de mochileros. No sé, me genera mucha ternura ver a esos mochileros de hace 10 años, hoy ya con hijos, con trabajos estables, con otras ropas, con otros trajes, con otras vestimentas, y conservando esa esencia que los une a mis canciones.
¿Crees que a lo mejor esos mochileros han cambiado ‘La canción de la carretera’ por ‘Cambalache’, la versión que acabas de editar con Diego Guerrero?
Puede ser, ¿no? Puede ser que nos vayamos todos adentrando un poco en músicas más maduras o en una búsqueda más madura de lo emocional.
Con Cambalache me ha sorprendido escucharte en un registro tan ácido, cuando tus canciones -al menos las más conocidas- suelen tener un lado más positivo y optimista, un poco en el cliché del cantautor de mestizaje
Yo creo que tengo muchas canciones muy ácidas, no sólo en lo social, sino en lo personal. Canciones que hablan de los demonios, de las sombras, de la muerte. ‘La Bestia’, por ejemplo, o ‘La Mano en el Fuego’. Nunca he sido el cantautor buenrollero. Creo que hay otros cantautores más buenrolleros. El Kanka, por ejemplo. Igual, como dices, da esa sensación porque no suelen ser las más escuchadas.

Hace poco comentaste por redes que habías estado como de bajón, agobiado, y quisiste hablar de ello
Sí, lo quise explicar y va muy de la mano de esta gira. O sea, esta gira es la respuesta a esa situación. Pasé una época un poco depre, el final de la gira de Sinvergüenza, muy agotado emocionalmente, personalmente, energéticamente. Y la respuesta fue hacer esta gira, volver a donde nacen las canciones es la herramienta para sanar.
Agarrarte a la música, a lo más esencial de tu oficio, a lo que te une realmente a la gente y a lo que te da coherencia, ¿no? Esta es una gira muy en coherencia con lo humano, lo personal, con lo musical. Y eso me está ayudando mucho.
Desde fuera no parece una gira tan diferente, ¿qué es diferente con respecto a tu gira anterior?
Es otro concepto totalmente distinto de intimidad, de espacio para la emoción, es muy diferente. Y ¿por qué me agotó tanto la gira anterior? Bueno, era una producción muy grande, éramos 15 personas viajando Una banda de 7 músicos y eso al final empujarlo económicamente y energéticamente, es costoso.
Estuviste un tiempo viviendo en Argentina, ¿cómo cambió tu música tras ser emigrante?
Estuve unos 3 años, pero yo siempre me he sentido, más que emigrante, ciudadano del mundo, la verdad. Me he sentido a veces emigrante incluso en Madrid o en Murcia, incluso en mi casa. Creo que eso es una sensación de no pertenencia, que no tiene directamente que ver con estar radicado en tu lugar o no.
Pero bueno, lo que sí siento es que el ser humano, como todo en el universo, tiende al movimiento. Y que no tendríamos que ponerle parapetos a ese movimiento. Y viviendo un momento como el actual, de persecución al migrante, se me hace más necesario que nunca reivindicar eso, que el ser humano se tiene que mover como se mueve el agua del río, como se mueve el viento, ¿no?
Algo que creo que se te ha quedado es el sesear, porque escuchando tu música me doy cuenta que en Viento Sur dices la frase “la vereda del agua por el brazal” y, sin embargo, también tienes “Pura medicina” (seseando)
(Risas) Mi productor flipa con eso. Dice: «Tío, es que algunas ces las haces eses, otras no». Es algo como muy fluído para mí. Soy una persona muy mimética, muy empática, y cuando estoy en un lugar y me tiro unos meses o unas semanas, adopto muy fácil los acentos. Creo que es como una manera de adaptarme, ¿no? Como una herramienta adaptativa. Y al final esto acaba en la música. Claro.
(Transcribiendo esta entrevista vemos como Muerdo ha usado palabras que se usan sólo en Argentina o Uruguay como flashear o garpar)

En tu último concierto en la sala Villanos de Madrid pude platicar con Julián Amos, y él me preguntó por qué las canciones son más rápidas en Europa que en Latinoamérica. Le fascinaba ver cómo las mismas canciones se tocan más rápidas en Europa y que, además, es algo que les pasa a muchos artistas, ¿eres consciente de ello?
No soy consciente, pero de alguna manera sí, porque lo hemos hablado. Quizá haya una necesidad de lentitud y de espacio en latinoamérica. Se vive más relajado, con más apertura a que pasen cosas, y ese relajo quizá se traslada a lo sonoro.
Cómo viajas no es lo habitual en la industria de la música. Tú estás varios días en un sitio, visitas lugares que no son habituales y en cada país tienes tu propia tribu de amigos que no hace más que crecer, ¿intentas un poco respirar cada ciudad?
Cien por cien. Creo que es necesario inmiscuirse un poco en la vida local. No sólo cuando vengo de gira, cuando viajo en general creo que no soy el típico turista. Por ejemplo, aquí en Ciudad de México, que he venido mucho, aún no he ido a Xochimilco ni a las Pirámides, que voy a ir estos días por primera vez, pero he ido a Iztapalapa, al mercado de Sonora o al Tenampa. Y en cada lugar tengo mi tribu, mañana tocarán conmigo Erik Canales, La Marisoul… Esa es mi manera de viajar, me gusta lo local, no lo turístico.

