Guille Galván publica su primer disco en solitario, ‘Nadie con ese nombre vive aquí’ (Esmerarte, 2026). Tras más de dos décadas componiendo y girando junto a Vetusta Morla, el músico se coloca al frente de su proyecto personal, que defiende con su propia voz.
Galván nos presenta once composiciones a pecho descubierto con una interpretación desnuda y sincera. Una habitación, una guitarra y su palabra. Un disco nacido desde la idea de las canciones como refugio, un bis a bis con el oyente que nos lleva de la mano al universo biográfico del artista. ‘Nadie con ese nombre vive aquí’ es una invitación directa al lugar mismo donde nacen las canciones.
“Este disco ha sido un proceso de despedida pero también de alumbramiento. Tenía la urgencia de volver al origen al tiempo que me preparaba para transitar un duelo. Estas canciones han sido mi linterna para hacerlo, para honrar a los que ya no están, decir adiós a lo que ya no soy y celebrar el amor de quienes me rodean y alumbran el futuro”, plantea el propio Guille Galván.
Escucha el primer disco en solitario de Guille Galván
Producido por Galván y su ingeniero Héctor G Fazzo. Desde esa raíz, ha ido creciendo junto a productores y músicos como Campi (Jorge Drexler, Vetusta Morla, Valeria Castro) David Soler y Marcel Bagés (María Arnal, Lagartija Nick) y Pablo Martin Jones (Jorge Drexler, Jackson Browne), que han co producido varios de los títulos.
El álbum ha sido mezclado por Carlos Raya (Leiva, Fito y Fitipaldis, Tarque) en los Estudios Riff Raff de Madrid y masterizado por Fred Kevorkian en su estudio de Nueva York. La portada es una obra de la artista zaragozana Susana Blasco. Un collage hecho a mano sobre la fotografía de Laura C. Vela, recortada y entretejida de manera artesanal.
Túnel de la M-30
El lanzamiento del disco está acompañado del vídeo de la canción ‘Túnel de la M-30’, donde el director Alexander Cabeza Trigg construye, a través de material de archivo familiar del propio Galván, Una emotiva pieza llena de nostalgia y recuerdos en formato súper 8 de la infancia en los primeros ochenta.
Apunta Galván: “Escribí esta canción para mis hijos. Habla del miedo a crecer, a dejar atrás la infancia y enfrentarse a esa pérdida que nos va marcando el paso del tiempo. Como antídoto queda la certeza de que el amor de quienes te preceden se lleva dentro para siempre porque somos una parte de todas esas personas que nos han ayudado a ser quienes somos, siempre seremos lo que fuimos, como los anillos de los troncos de los árboles”.

