Se acuerda Shirley Manson en el concierto de Garbage en Noches del Botánico del golpe de calor que casi acaba con ella en el Mad Cool hace un par de julios. Cómo no se va a acordar, si casi sale del escenario con los pies por delante, menudo sofoco le dio, lo roja que se puso, aunque aguantó el tipo con el sol justicieron en lo más alto. Hoy la ciudad vuelve a arder, pero el entorno no tiene nada que ver: del duro asfalto (tapado por césped de mentira) de Villaverde al Jardín Botánico de la Complutense hay un trecho en todos los sentidos.
Ayuda también que el show empiece a las 21:45, cuando las temperaturas se relajan levemente y los 4.000 asistentes que llenan el recinto han tenido tiempo ya más que de sobra de hidratarse y refrescarse el gaznate. Es un domingo en el parque, por así decirlo, y ese es precisamente el ambiente disfrutón que se respira, despreocupado, ajeno al lunes que pacientemente espera su turno (pero eso es mañana y, ¿a quién le importa lo que pasará mañana?).

Arranca Garbage en Noches del Botánico
Suena la banda sonora de ‘Twin Peaks’ y el personal se cuadra ante el escenario porque la cosa va a comenzar. ‘There’s no future in optimism’, ‘Hold’ y ‘Empty’ para coger velocidad, antes del doble golpe que nos propinan ‘I think I’m paranoid’ y ‘Stupid girl’. Dos hits que ya valen la entrada y que nos trasladan treinta años atrás, cuando Garbage irrumpió con esos dos primeros discos que marcaron a toda una generación, esta noche aquí congregada.
Lo que sonaba Garbage en los garitos. ¡La de garitos de buena música que había! El rock alternativo dominaba el mundo, con lo cual, visto en perspectiva, igual muy alternativo no era. Y aquí estamos, con lo cual sigue teniendo tirón entre un público, lógicamente, ya algo abollado y talludito. ‘Right between the eyes’. Luego ‘Vow’, que siempre me flipó y suena perfecta. Porque el sonido es, sencillamente, perfecto, como no podría ser de otra manera por el lugar y por unos intérpretes que corroboran su fama sobre las tablas. Y ahí tenemos a Shirley Manson sirviendo coño, irradiando fuerza, intensidad y carisma, arropada por Butch Vig (leyenda), Steve Marker, Duke Erikson y Eric Avery.
Un quinteto no ya solvente, sino plenamente convincente, que dice estar en su última gira y que no se conforma con ser una máquina de nostalgia, por lo que anda presentando su disco de 2025, ‘Let All That We Imagine Be the Light’, que encaja estupendamente en su repertorio más consolidado. ‘No horses’, ‘It’s all over I’m crying’, una versión bien chula del ‘Lovesong’ de The Cure, ‘Have we met (The Void)’, ‘Control’, ‘Chinese fire horses’ y toda la fiereza de ‘Boys wanna fight’. Qué combativa es esta chica, que está estupenda de voz, además. ¡Y lo que habla!
Está dicharachera Shirley y claramente agradecida. Casi diríase que un tanto sorprendida de la respuesta del público, hasta el punto de hacer ella misma una foto desde el escenario para recordarlo. «Te guste Madonna más o menos, ella cambió el mundo. Para cualquiera que haga música, sobre todo para las mujeres. Fue y es una aliada del movimiento LGTBIQ. Ha hablado por los derechos de las personas negras cuando a nadie le interesaba hablar de eso», suelta en un momento dado, aparte de felicitar a los españoles por tener un presidente tan guapo que hace las cosas bien.


La cantante, que cumple 60 años en agosto (¡quién lo diría!), hizo también otro speech contra el edadismo y por el feminismo: «El reloj corre para todos nosotros. Y quiero decirles esto a las mujeres que están en esta sala esta noche: No permitan que nadie les diga que ya pasó su momento. No dejen que nadie les diga que son invisibles. No dejen que nadie les diga que no son valiosas. ¡Nosotras sostenemos la mitad del puto cielo, nunca lo olviden!» Encantada de la vida y de estar en Madrid —la gira prosigue por A Coruña, Valencia y Barcelona— ella lidera con firmeza y hace lo que le da la gana. Incluso pide un whisky (escocés, claro) para brindar con el público.
Así discurre el reictal, que se encamina a su clímax sin prisa pero sin pausa con ‘Cherry Lips (go baby go!)’, ‘When I grow up’, la épica de ‘Push it’ y ‘The day that I met God’. Tiempo todavía para un descabello con un bis imbatible con ‘Special’ y ‘Only happy when it rains’, que es una mentirijilla, pues está claro que a Shirley Manson y los suyos les va mogollón el ardoroso verano español. Se nota, se siente y el grupo lo ha dejado por escrito: «Madrid. You were SPECTACULAR. Playing ‘When I grow up’ will never be the same again. If there had been a roof on the venue you would have blasted the whole damn thing off and up into the heavens. What a night. And an unexpected one at that. 30 years strong. Love always». Pues ya estaría.


