Hace una calor de mil perretes, estamos literalmente pegados al asfalto pero nos empeñamos en despegarnos saltando. Nos empeñamos a 40 grados porque somos así: jaraneros, festivos, punketos, rockeros y con cierto retraso. Yo qué demonios sé qué somos. No tengo ni idea, en realidad, pero sé donde estamos y lo que estamos haciendo, que no es poco: celebrando que todo lo joven de los 90 muere hoy. Parece 1996 y todo nos la suda, como los adolescentes indolentes que una vez nos cuentan que fuimos. Todo nos daba igual y escuchábamos Offspring y Molotov. Y, de alguna manera loca, todo nos la sigue sudando mil.
¿Acaso hay otra maldita manera de sobrevivir? Cumples años, te llueven las movidas y las aceptas como rutina, cuando es completamente anormal. Así que, bueno, justo por eso vamos de conciertos. Para recordar cuando los problemas eran de los mayores y nosotros íbamos por la vida escuchando punk rock en el walkman (que es un aparato donde metías cintas de casete y la música, oh magia, sonaba). Toda esa panda aturdida por el paso del tiempo se da cita en la segunda jornada del Festival Río Babel en el Auditorio Miguel Ríos de Rivas. 17.000, dice Lucía, así que estamos bien, porque en un concierto único aquí caben 30.000 (hoy hay doble escenario y tal, menos espacio).

Hablaré de mí, ahora sí. Yo diría que fue Paco Dávila quien me grabó ‘¿Dónde jugarán las niñas?’ de Molotov en 3º de BUP (esto me niego a explicarlo, lo buscas). Entonces, si querías un disco y no tenías pasta, tenías que mendigar a amigos y conocidos para que te lo grabaran de aquella manera. Es tan medieval como parece, había cierto tipo de vasallaje feudal en plan: pues te arrodillas. Como para no darle más valor a la música, amics: tenías que comerte tus palabras muchas veces, limar asperezas, y acercarte a ese notas al que ayer desairaste. Y de esas conversaciones salieron mis mejores amigos del insti.
Así que, bueno, dicho todo lo cual, aquí estamos. En Rivas Vaciamadrid, una ciudad gobernada por Izquierda Unida. Nada más y nada menos [risas enlatadas de sitcom]. Siempre es un placer visitar el último bastión, por qué no decirlo. Aparcamos donde podemos entre chaletes (anda, mira, los rojos) y nos tomamos unos algos Palo, Bruno y yo con Bea y Miguel. Somos un equipo habitual de puta madre, las cosas como son. Hijos de mil batallas del rock, como aquella de Molotov en el Festimad de 2023. Viendo a Offspring en 1998 también en Festimad me hice un esguince severo y acabé en urgencias en el ambulatorio de Aguacate (Carabanchel).
Son cosas que definen la vida de uno y, aunque intenta no hablar del pasado, es imposible evitarlo. Porque claro que fue entonces cuando fuimos los mejores, cuando todo tenía sentido, estas bandas sacaban sus mejores discos y nosotros pues les recibíamos con dicha mariana. ‘Amateur (rock me Amadeus) y ‘Chinga tu madre’ nos recuerdan que ese ayer da absolutamente igual, que solo importa el hoy, así que nos empujamos para que no se nos olvide. Nos zarandeamos. Venga, ya, déjalo, aquello ya pasó, es sábado 4 de julio de 2026. Vamos a pegarnos de hostias con todo el debido respeto. Vale, me parece bien.
‘Pendejo’. ‘Parásito’. ‘Lagunas mentales’ (anda, mira). ‘Frijolero’. ‘Perro negro granjero’. ‘El señor del banco’ (no sé quien es, pero me cago en su putísima madre). ‘Mátate Teté’. Y luego para terminar ‘Puto’, que se ha despertado Bruno a sus ocho años cantando como un berraco. Que si puto, que si tu puta madre, que si los mexicanos. Yo creo que le ha gustado porque dice mil palabrotas por segundo y ha dicho: «Anda mira, estos yayos con como yo». Estuvo guay y, ponerse como queráis, pero los conciertos de día molan un montón. Seguramente, por la sensación de que queda por delante mogollón. Así es en Rivas con Molotov en este sábado ardoroso de verano rebosantes de power. ‘Gimme the power’, pendejo. ¡Y cabrón!
Luego, Offspring. ¿Os he contado lo del esguince? La gracia es que me lo hice saltando la valla del parque de El Soto de Móstoles para colarnos. Había ordas de peña saltando. Los seguratas no daban a basto y, a Fer, que justo estaba ayer pegándose conmigo, le dijeron que él no. «Pero si se están colando todos», lamentó desde arriba de la valla. Es que es como si le estuviera viendo y me parto el culo de la risa. Y yo al lado del segurata, diciéndole «pero qué más te da». «Pues te bajas y subes otra vez por otro lado donde no te vea». Bueno, pues eso hizo. Y luego nos pegamos de hostias (es reiterativo esto) viendo a Offspring y a Pennywise, en una de las noches más estúpidas de nuestra vida. Lo cual, obvio, quiere decir que fue épica.
Y, en este regreso al futuro perpetuo en el que vivimos, están tocando ‘Come out and play’. Luego ‘All I want’ y ‘I want you bad’. Dame otra noche de sábado de verano, cerveza en mano, y #Offspring sonando. Vale, pues ya la tienes, así que no queda otra que entregarse voluntariamente a las autoridades del punk rock y confesar todos los delitos por cometer. Pero, mientras tanto: oh oh oh oooh, ‘Staring at the sun’ (la buena, porque la ‘Staring at the sun’ de U2, vaya tela). ‘Hit that’. ‘Walla Walla’. ‘Gotta get away’. Lo que nos gustaba el ‘Smash’ (1994) en su día, eh. Es que no paraban de salir discazos y los vivíamos en las casas, en los garitos, en los conciertos que nos podíamos permitir pagar, que eran pocos. El resto los soñábamos.
Está guapo el flagrante plagio del ‘Obladi Oblada’ de los Beatles que se cascan Offspring en ‘Why don’t you get a job’. Dicho lo cual, qué más da, si todo el mundo lo está pasando fenomenal. Un bolo sudoroso, como procede, en muy buen ambiente. Si no es la felicidad, se le parece (ahora mismo, que no se nos olvide, todo nos da realmente igual, que se mueran). Y, para rematar, una versión del ‘Crazy train’ de Ozzy Osbourne, una de las canciones que más me flipaban de canijo, con ese solo memorable de Randy Rhoads. Invocamos a los héroes muertos del metal con la vehemencia de quien, en este instante fugaz, siente tan insolente que vivirá para siempre. No es mentir, pues vivimos para siempre hoy.
‘Pretty fly’ (for a white guy)’ es tan molona como parece. Esto suena muy bien, por cierto. Quizás algo bajo para mi gusto, supongo que es el signo de los tiempos. Estamos jodidos los que queremos que nos revienten la puta cabeza, pero como ya venimos reventados, eso que nos llevamos. ‘The kids aren’t alright’ porque obviamente los chavales están mal, but not tonight. ‘You’re gonna go far, kid’ o no, eso ya lo veremos. La vida te pondrá en tu sitio y serás el de arriba de la valla o el que está abajo diciéndole al segurata (dónde estará este mendrugo ahora mismo, eso me pregunto) que es un gilipollas aleatorio.
Y ‘Self steem’, amigos. La verdad es que es un temazo generacional. Nos pegamos de hostias (y una y otra vez y una y otra vez) en los bajos de Argüelles, de Moncloa, de Aurrerá o qué sé ya cómo llamarlos. En los 90 hacíamos eso: bebíamos calimocho barato y luego nos empujábamos en los garitos escuchando las mejores canciones que jamás escucharíamos. Puede parecer, así dicho, un poco raro, pero lamento que no lo hagáis vosotros, porque te curte el lomo. Y, justo por eso, estamos ahora aquí en Rivas con nuestros hijos pegándonos de lejos porque los golpes duelen más. Y, justo por eso, Fer de decía desde arriba de los pinchos: «¡Tienes que crear una web que se llame Mercadeo Pop y contar mi muerte!» El segurata era muy salao, en verdad, nos reímos de eso. Pero pasamos de él y, ¿sabéis qué?: Nos pegamos de hostias.
Y DICE FER ESTO:
He de decir que yo no estaba encima de la valla, si no que llegué a saltar y estaba literalmente cara contra cara del segurata. Yo abajo suplicándole , y mirando a ambos lados viendo cómo se colaban no menos de 20 personas en ese minutazo largo, más largo que la pausa de hidratación de los cojones. Y entre todos los que se colaban, el gallar, dándome las gracias en silencio. Así que tuve que volver a saltar hacia fuera, buscar otro sitio libre, y resaltar. Pero es que vaya Festimad, amigo. Pennywise y Offspring el mismo día. Igualito que Chiquita Movida.

