Que tocan Reincidentes en el Reina Sofía. Es donde deberían estar por ley, pero claro, imagina un ministro de izquierdas que haga ALGO por la cultura. Imagina mucho. Para imaginar otro mundo me pongo el ‘Achtung baby‘ porque, al final, te vas a morir igual. Peor es morirse. Que, oye, seguramente, ya estás muerto. Hemos pasado días de invierno, terribles saqueos internos. Un corazón que late es un corazón que roba. Pum. Pum. Pum.
Como el putísimo Nueva York de los gangs. Hemos pasado un calor terrible para ver a Reincidentes en el museo. Y si solo fuera eso. Un latido menos. Hueco. Ya no hay día de la madre. Nos pisotearon todo lo que les dejamos que, joder, en esencia fue todo. Y ahora que es primavera sale el sol y nos quema porque estamos hechos a la cueva. Somos pétalos pisoteados a los que da la luz del sol por primera vez. Baby, baby, baby. Light my way.
Vino el mismísimo Stalin a equalizar a Reincidentes en el Reina Sofía
Les costó la vida encontrar la ecualización, pero se les debió aparecer el mismísimo Stalin y se pusieron a tocar. Al fin. Un concierto de Reincidentes es un concierto de Reincidentes. No tiene, en realidad, parangón. Tenemos ya una cierta edad que nos dice que explicar determinadas cosas es perder el tiempo y la decencia. Es un puto concierto de los putos Reincidentes. Bajo el sol. Latas de cerveza calientes por la espera. Oh, sí, joder, esperar era esto.
Da un poco igual lo que toquen (con el debido respeto) porque semejante entidad está por encima de las canciones. ‘Grana y oro’, que es un clasicazo terriblemente enorme y que siempre maten los toros a los toreros (y a los señoritos y toda esa mierda). ‘Terrorismo‘. ‘Aprendiendo a luchar’. La más reciente ‘Rebelión‘. Lo que importa es que podemos estar aquí pegándonos patadas por lo bajo, puñetazos por lo alto, pero como en los juegos olímpicos siempre respetando los códigos. No hay árbitro, pero hay lealtad.
Gustito republicano
Códigos de lealtad que nos dicen que igual que estábamos allí aquel día, estamos otra vez aquí. Donde no hay ni ayer ni hoy. Solo nosotros pegándonos de hostias por no pegárselas a los que se las merecen más. A toda esa puta panda de hijos de puta ladrones que nos expolian. Que no te calles. Esto te dicen los Reinci. Hostia ya. Que te quejes. Y que señales con el dedito: tú eres un mierda. Nosotros no. Tú, sí.
Son las 15:30 pasadas del viernes 1 de Mayo. Hoy, más que nunca, siente uno orgullo y satisfacción real, pero sobre todo mucho gustito republicano, al ver Madrid en la calle así, ocupando las plazas por la dignidad de todos. Están Reincidentes en la plaza del Reina Sofía poniendo banda sonora con conciencia bajo un sol de justicia. Un momento digno de semejante museo por la reivindicación y por ser ellos (ojalá nosotros, pero en este caso es ellos) incansable historia de nuestro punk rock más contestatario. Porque Reincidentes en esencia somos siempre y nunca, todos.
Y las teloneras, Lucy, muy de ley.

