Con el Puerto Viejo de Getxo como escenario, el DalecandELA Fest 2026 completa su cartel definitivo apostando por una nómina que entiende la música como un hecho orgánico y vital. La incorporación de Sidonie, Malmö 040, Begut, Mäbu, Marte Lasarte, No quiero y LFD Mambo Express termina de articular un programa donde conviven la veteranía de Quique González y Kiko Veneno con la carga emocional del regreso de Duncan Dhu.
Más allá de los nombres propios, el festival se reafirma como una trinchera en la lucha contra la ELA. Porque la música, cuando se despoja de artificios y se alinea con una causa de urgencia social, adquiere una dimensión que trasciende el puro entretenimiento para convertirse en un motor real de transformación.
DalecandELA Fest 2026 en Getxo
Del 17 al 20 de septiembre, el Puerto Viejo de Getxo se erige de nuevo como un refugio de resistencia y optimismo con la quinta edición del DalecandELA Fest. Una cita cuya gratuidad es solo la superficie de una propuesta de calado profundo. Este año, el festival no solo ha completado un cartel que cartografía la mejor escena nacional, sino que ha consolidado su papel como el altavoz más nítido para la batalla de la asociación DalecandELA, que exige una aplicación efectiva y homogénea de la Ley ELA mientras su fundador, Jaime Lafita, protagoniza un desafío deportivo y humano que conecta, literalmente, el Cantábrico con el sur peninsular.
Porque Jaime Lafita recorrió 930 kilómetros en bicicleta tándem hacia Sevilla. No se trató de un simple gesto simbólico, sino de una exigencia política directa: el DalecandELA Fest clamó por la agilización de las ayudas, la implantación del Grado III+ de dependencia en todo el Estado, el impulso de un plan urgente de formación para cuidadores y una inversión estable en investigación científica.
La proyección del documental «Death Valley» en los centros CaixaForum sirvió de preámbulo para este compromiso, recordando que el esfuerzo de la asociación, con más de un millón de euros ya destinados a investigación y hitos como la creación del BrainLab de BIOBizkaia, no fue una meta, sino una carrera de fondo contra el tiempo que cobró una vigencia absoluta.

