Callum Beattie en Madrid

Callum Beattie en Madrid: picando piedra de sol a sol

Crónicas

«Ponte a este tipo y si no te gusta no te escribo nunca más». Vaya. Un mensaje que se le juega a cara o cruz siempre es bien recibido, sea la hora que sea y de quien sea. Rétame y ya veremos. Le doy al play, quizás con el secreto deseo de saber qué pasaría si no me gustara y te mandara a la mierda. Pero, oh, vaya, resulta que ‘Two pretenders’ es una de esas canciones que te ponen las orejas de punta y te dices: «Vaya». Otra vez: «Vaya».

Recibimos tantísima cantidad de putísima mierda que, claro, pensamos que todo ya va a ser así. Pero, justo por eso, cuando resulta que no, te cuadras. Yo me cuadré cuando escuché a Callum Beattie por vez primera, fuera quien fuera este payo, aquella mañana de domingo tomando el sol en la terraza con la música a todísima hostia. ¿Hay acaso, por favor, alguna otra putísima manera?

Las fotos son de David Mudarra.

La cosa es que Callum Beattie me gustó ipso facto y como había cita en la Sala El Sol allá que fuimos a picar piedra de Sol a Sol (él, principalmente, pero un poco también nosotros). Tenemos que ir a más conciertos entre semana, porque es el acto diferencial entre una semana de mierda o una semana por lo menos no de mierda. Pero si es que la vida es lo que pasa entre concierto y concierto, maldita sea, ¿qué estamos haciendo perdiendo el tiempo?

A grandes rasgos, la secuencia sería: Bruce Springsteen -> Brian Fallon -> Brandon Flowers -> Kelly Jones -> Sam Fender -> Callum Beattie. Un escocés con la determinación, la convicción y las canciones para llegar lejos de casa a la cantidad de gente que ya llega en Escocia. Avisados quedamos los que estamos en la Sala El Sol viendo cómo pica piedra. Que somos, dejadme calcular con los dedos… pocos. Pero estamos y se entrega. Fin.

Al mismo tiempo, ¿sabéis por qué es muy importante estar aquí? Porque la noche siguiente estaré con Eric Clapton y alguna vez slowhand tocó para poca gente. Todos actuamos para nadie en algún momento y es ahí donde nos agigantamos. Salir a triunfar ante una multitud, parece de locos, es lo fácil. O sea, claro, a ver, lo jodido es llegar. Pero una vez que ya estás allá arriba, lo mismo te da uno que ochenta. Es abajo donde está el rollo.

Y Callum Beattie salió al escenario de la Sala El Sol, tan idolatrado por nuestros locales, a hacerse un hueco a su rollo foráneo. Con fuera, con energía. Con una guitarra acústica, una batería y un teclado. Un puñado de curiosos locales como nosotros y otro buen puñado de seguidores escoceses que se las sabían todas y levantaban las cervezas (ese es el gesto definitivo siempre).

‘Two pretenders’ es un hit clarísimo. Esa es la canción que nos trajó aquí. No me extrañaría que fuera pronto la de mucha más gente. ‘War on the streets’, ‘Let me fall’, ‘Pins and needles’. A mí me gusta mucho ’25 seconds’, que puede ser la canción que tenga menos impregnado el rollo escocés y puede, muy de lejos, llegar hasta Bryan Adams y Canadá. Me gusta así, está bien.

Esta gira española de Callum es un poco locura. Encadena conciertos en pequeñas salas, se va quedando sin voz (bah, anda ya) y planea volver en nada con toda la banda (esto sí). Porque en esta ocasión está acompañado por un teclista y un baterista para que cuadren los números. Mola que alguien que ya va congregando a gente en su país se líe la manta a la cabeza y aparezca aquí en plan sorpresa.

Si no te buscas la vida, al final ella te encuentra a ti y va a ser peor. Callum Beattie se busca la vida, se viene a Madrid y se planta en la Sala El Sol a picar piedra.

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