Shakira en Madrid

LMYNL World Tour: Shakira crea una enorme burbuja de nostalgia en Madrid y nos teletransporta a los dosmiles

Crónicas

Podría decir que empecé a escribir esta crónica en 2005, cuando me ponía el CD de “Fijación Oral” de Shakira en bucle, en mi discman. Sobre todo durante los viajes en coche con mi familia porque creía que mi medicina contra el mareo no era la biodramina sino escuchar en mis cascos “Las de la intuición”, “La Pared” o “Día de enero”. Mientras analizaba la portada del fondo granate y con admiración a la melena rizada de la artista, que aparece con un bebé en brazos. Tenía solo siete años y era mi manera de poder escuchar la música que me gustaba en el coche y meterme en mi pequeño refugio durante 8 horas de trayecto, que sentía como una eternidad. Lo que pasó a ser un trayecto de dar a “replay” cientos de veces. 

Y 21 años después —que parecen haber pasado más rápido que esos viajes de verano por la autovía con destino a la playa de El Palmar— , aquí estoy, en el Estadio Shakira. Un monstruo donde la artista colombiana ha logrado reunir a más de 50 mil personas, hasta Villaverde Alto. Pocas personas consiguen que el suplicio de ese trayecto hasta un recinto merezca la pena. Y, aunque sea por pura intriga, es mejor ver lo que está montado en ese recinto con tus propios ojos.

Muchos colores por el suelo, alfombras, escenarios por todo el espacio, plataformas… Un auténtico parque temático con la discografía de Shakira en bucle, y también con colas kilométricas para descubrir las “atracciones”. En mi caso, me recibió un mini carnaval en el escenario circular que está situado en la entrada. Disociada por demasiados estímulos, mientras intentaba decidir para dónde ir, qué explorar, a la vez que me esforzaba por escuchar a Lia Kali entre tanto ruido, que estaba actuando en La Sala Occident.

Shakira en Madrid

Las fotos son de Borja Benito Hojas – Getty Images.

Un mirador con un lobo de faro, espacios de corchopan imitando los videoclips para hacerse fotos, incluso para montar en bici con Carlos Vives. Entre muchos outfits con flecos, lentejuelas, pareos… Conseguí entrar en el Museo. Los trajes míticos de Shakira estaban colgados en vitrinas: el vestido que lució en los Premios Grammy 2025, el de la Super Bowl, Waka Waka… Todo rodeado de sus discos de platino, sus sesiones de fotos… No faltaba detalle. Ni flashes de cámaras por doquier. Shakira es una diva de nuestra música, ya histórica. Tanto que, sí, se puede permitir tener un parque temático.

Después de tanta parafernalia, por fin llegó el momento de ver a Shakira sobre el escenario. Salió de pronto por una pasarela, acompañada por bailarinas y alguna influencer que otra (a las que me niego a mencionar). Empezando fuerte con su nueva era, con “La fuerte” y “GIRL LIKE ME”. “Es un sueño estar aquí”, repetía la artista, haciendo referencia a la importancia que Madrid había tenido durante su larga trayectoria.

Pero lo bueno llegó muy rápido. Ya en el primer acto, Shakira sorprendió con “Las de la intuición” y “Estoy aquí” en forma de medley. Lo mismo hizo con “Empire” e “Inevitable”, con violines como acompañamiento. Cuando Shakira coge la guitarra, sabes que van a pasar cosas buenas.

Un completo show sin descanso

Acto seguido, la artista nos sacó de la pompa de melancolía y pisó fuerte con “TQG” y “Te felicito”, junto a un robot que, “claramente”, parecía representar a su ex. La escenografía, los visuales… Un completo show sin descanso. Luego volvía a coger la bendita guitarra para volver a los dosmiles con “Don’t Bother”. De pronto, una intro reggae, repleta de colores, nos regaló “Can’t Remember to Forget You” con mi querida Rihanna en la pantalla grande y la artista colombiana a cargo de la batería.

Además de no parar de bailar, como en todo buen show, dio un momento para descansar los pies y tocar la fibra sensible con “Acróstico” -con sus hijos en pantalla- y “Última”, pero duró poco. La fiesta seguía con “Copa vacía”, “La bicicleta”, “Loca”, “Soltera”… Y ni pausas para cambiarse de vestuario, en el cuarto conjunto ya perdí la cuenta. Incluso en “Chantaje” se llevó la cámara a camerinos para cambiarse y retocarse el maquillaje, sin soltar el micro. De pronto, en versión bachata, luego salsa, con el escenario repleto de bailarines.

Pero mi momento favorito llegó cuando me teletransporté a las mañanas de colegio, de camino en la Chrysler Voyager con mi padre al volante. Las míticas caderas de Shakira cobraron protagonismo con la banda sonora de mi infancia y con un increíble cuerpo de bailarinas.

Laura Pausini como invitada

Antes de ser acompañada, a Shakira se le quedó pequeño ese escenario enorme. Ella sola, haciendo la danza del vientre, que ya forma parte de su personaje popular. Al ritmo de “Hips Don’t Lie” y “Ojos así”, pude acordarme de cómo Shakira había conseguido conquistarme hace tantos años atrás y por qué madrugaba a propósito los sábados para poner el canal Sol Música con la esperanza de que saliera su último videoclip.

Fue un concierto repleto de nostalgia, incluso para la propia cantante. “Esa niña de pantalones de cuero, pies descalzos. Que quería cambiar el mundo”, nos decía, mientras proyectaban imágenes de una Shakira adolescente haciéndose un hueco en la industria musical. Y con esa introducción, nos regaló lo que todas necesitábamos y no sabíamos, escuchar en directo “Pies descalzos, sueños blancos”, “Te dejo Madrid” y “Suerte (Whenever, Wherever)”, fue suficiente escuchar el inicio de esta última para poner el check en la lista de sueños cumplidos.

También hubo factor sorpresa con Laura Pausini como invitada para cantar “Antología”.  “Así lo hacen las mujeronas”, repetía la italiana, entre los aullidos del público. Y, como último acto, apareció la Shakira de la suerte para cantar “Dai Da” y “Waka Waka”. Nos enseñó los “diez mandamientos de las lobas”, con algún que otro guiño a su polémica ruptura, antes de acabar de noquear a los asistentes con “Loba”. Y cerrando por todo lo alto con la canción que da nombre al tour, al grito de “las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan” con fuegos artificiales que inundaban la noche madrileña.

SIGUE A MERCADEO POP EN

Tagged