Concierto de Rufus T Firefly en La Riviera

Rufus T Firefly en La Riviera: eres un puto milagro

Crónicas

No lo sabrás, pero ya te cuento yo que exactamente a las 22:15 del sábado 11 de abril de 2026 había 2.000 personas cantando con Rufus T Firefly en La Riviera lo siguiente: «Eres como cruzar a través del espejo, como resucitar después de ver el túnel. Puedes abrir el mar, puedes curarlo todo. Eres la vida en Marte. Un puto milagro. Eres la guitarra que llora de Harrison. La psicodelia de Pink Floyd. Eres la pegada de John Bonham. Eres la voz de Thom Yorke«.

Pues ya estaría, en realidad. Por mi parte, la crónica ya está hecha porque ahí está todo. Puedo continuar o quedarme aquí quieto, sin mover un músculo, escuchando ‘Nebulosa Jade’ tratando de comunicarme con vosotros telepáticamente. «Sí, así es, tienes razón» (alguien me ha escuchado, ahora sigo con vosotros). «Sí, es correcto. Un bolazo, niño. To guapo. Llenísimo, hasta la bola. Buen rollo. Sonidaco. Bandaza. Todo eso. Luego te cuento» (ya está, ya acabamos).

Rufus T Firefly en La Riviera

En realidad, pues ya estaría, reitero. Todo lo anterior, incluso lo transmitido telepáticamente, es verdad., y como me decía mi madre esta mañana, «de dónde te salen tantas palabras». Pues ya quisiera yo saberlo, Trini. Me brotan, querida. No sé si os pasa, a mí me pasa: cuando llegas a estar delante de algo enorme, en plan la Sagrada Familia de Barcelona o la catedral de Colonia, te das toda la maldita cuenta de la mierda enana que eres. Ves esa inmensidad y te callas por si al hablar se te derrumba encima por tu maldita culpa. Me dan mareos pop de solo pensarlo.

Las fotos son de Adrián Santos.

¿Quiero acaso decir con esto que lo de Rufus T Firefly en La Riviera es como contemplar la Sagrada Familia o la catedral de Colonia? Definitivamente quizás. No sé, tú sabrás, a mí que mierdas me cuentas. Lo que sí que presencié es un puto milagro. Porque sí, no me hagas explicarlo, qué rollo. O te lo crees o no te lo crees, si no, milagro de qué. Pero obviamente esta banda lo es, porque hace las cosas como quiere, de la manera que quiere, el público así lo recibe y ahí está siempre al pie del cañón. No hay otra prueba del algodón.

A 25 pavos el concierto, vamos, no me jodas, un regalo. Y podrían haber llenado más noches, pero como (todas) las cosas (buenas) hay que hacerlas bien, aquí no se tanga a nadie anunciando luego una segunda fecha y todas esas mierdas que ensucian el negocio y que, queramos o no, joden la música. Hemos venido a tocar esta noche aquí y ya está. Estamos los que estamos a las 20:30 como putos clavos, hasta la bandera. Una noche de sábado no como las de antes, basta de decir esa mierda: una noche de sábado como las de ahora.

Consejo de guerra vecinal y qué

‘Coro del amanecer’ para empezar. ‘Tsukamori’. ‘Pompeya’. ‘Polvo de diamantes’. ‘El problemático Winston Smith’. ‘Magnolia’ (para muchos el mejor disco de Rufus, ahí lo dejo sin querer yo nada). Seis músicos sobre el escenario de eficacia probada. Voy a insistir, por supuesto, en lo que hace Julia a la batería, más que nada porque lo que tiene ir con niños a los conciertos —hola maldito Bruno Gallar te amo cabrón, eres un puto milagro— es que luego te despiertan tocando la batería como Dave Grohl en ‘In utero’ (o sea, a todísima hostia) a las 8AM.

No me puedo enfadar, aunque me enfade. Tampoco le puedo matar, aunque le mate. Así que como no puedo hacer nada, enchufo mi Telecaster y que nos hagan un consejo de guerra en la comunidad de vecinos, a mí qué más me da ya todo. Vamos a conciertos para transformarnos y eso, como daño colateral en la colectividad, os lleva a todos los demás por delante, ya lo siento y toda esa mierda. ‘Trueno azul’ y ‘Dron sobrevolando Castilla-La Mancha’ me flipan desde el titulo y, por fortuna, también el contenido. ‘Canción de paz’, venga, va (menudo temón). ‘El principio de todo’.

Los putos patos de Tony Soprano cuando se congela el lago

Convenientemente tirado en el sofá, me predisponía a disponerme la pasada medianoche mientras atronaba la noche ya de ayer en mi cabeza. Y veía algo de lo que había grabado para ilustrar. Como me he vuelto a obsesionar con ‘Los Soprano’, me dio por pensar que sigo sin saber donde cojones van los patos cuando se congela el lago, pero acto seguido vi el vídeo de ‘Nebulosa Jade’ con toda La Riviera cantando a la vez y pensé que los patos éramos nosotros. Aquí estamos y somos la peor pesadilla del jefe de la mafia de la industria musical. Que se joda, que encima le matan escuchando Journey (larga vida a Tony y al AOR, anyway, lo amo).

Después de ‘Sé donde van los patos cuando se congela el lago’ ya casi nos vamos cruzando el ‘Río Wolf’ donde se adentró Jeff Buckley para no volver nunca jamás. Pienso concretamente eso cada vez que paso por el Manzanares, no sé si habrá alguien tan pirado como yo. Podría hacerme un Buckley tonite pero no, casi que nos cogemos un taxi Paloma, Bruno y yo y le damos la chapa al taxista con Rufus y lo que mola el rock psicodélico y todo eso que rebota en nuestra cabeza. La de los tres a la vez, yo solo le pongo palabras. Porque de un concierto uno se va, pero no se escapa. La salida más rápida de La Riviera es por el puente de Segovia, si os llega la necesidad.

SIGUE A MERCADEO POP EN

Tagged